martes, abril 15, 2008

eh

Les digo, la publicidad es uno de los trabajos más vacíos y basuras que existen. Hoy, en especial, esa sensación se reafirma. Así, con destacador verde-fosforescente, con luces de neón, y plaf, plaf con pifias del público. En mi cabeza, claro.

miércoles, abril 09, 2008

Sí

El bigtime se termina. El chicle, digo. Aunque de tiempos grandes igual esta hecha la micro vida. Los detalles, los momentos. Como el fin de semana con los amigos, el reencuentro que pasó, la reunión que se queda. Los brindis refrescando sensaciones. Eso y lo que sigue: como las tardes en el metro; como esperar a que llegue el viernes para las zorronadas del club, para el estar sin más; como leer Farenheit 451 y no poder parar, aunque apenas me sostenga en la vuelta a casa; como las tardes esperando a que subas la escalera y te asomes por la puerta. Y armando planes. Y desarmando otros. Sí, como tener tanto que decir y saber decirlo. Como eso.

Bah.


Está raro el tiempo; nublado aunque a ratos el sol. Me gusta eso aunque... bien, es anormal sentir frío cuando eres del sur. Eso dicen, pero mi piel no miente. Yo si miento, como todos. Y el que diga que no, que lance la primera letra (en bold, por favor). En fin, tendré que sacar esas ropas. Tendré que sacudirlas para el nuevo tiempo de heladas ricas. Mis plegarias escritas surten efecto. Lo demás sigue como siempre. Pero el mundo, mi mundo, el que está en mi radio de alcance emocional, sigue como me gusta. Y me gusta tanto que me guste, que me digo sin bajar los decibeles : qué gusto, loco, qué maldito gusto!

miércoles, abril 02, 2008

El funeral de Tulio

Bueno, he sido fans de estos titirilquenses casi desde que aparecieron por la tv. No voy a decir que he visto todos los episodios, tampoco que fui el primero en ver la película (de hecho aún no he ido a verla), y menos que me sé todas las trivias rebuscadas y ñoñas de los muñecos, pero me fascinan, me rayan, y puedo reírme de cosas que pa'l resto puede ser una fomedad (y eso es un valor, creo). Es más, dejando de lado mi orgullo treintón, sueño con dejar los millones de pesos que gano (cueck) y trabajar con ellos... o, no sé, en una de esas ser uno de sus personajes.
Como sea, ahora que retomo los episodios de la primera temporada, y veo uno que otro de la tercera, puedo decir que, para mí, esta es una de las mejores historias de 31 Minutos. Y, aparte, sin parecer un emotivo de mierda, si es que la serie se termina después de la película - como han dicho - que este sea el episodio final. Por favor, que lo sea.

31 minutos, temporada tres, El funeral de Tulio

parte uno


parte dos